El arte contemporáneo llega a los Jerónimos | Revista Artes y Cosas

POSTCONTEMPORANEA
(Alfonso Sicilia Sobrino, Jose Luis Santalla, Yolanda Relinque, Pedro Castrortega, Boyer Tresaco)
Coordinador: Padre Manuel María Bru – Comisario: Boyer Tresaco
Iglesia de San Jerónimo el Real
Madrid, del 24 de febrero al 24 de marzo de 2015

 

Uno de los cuadros de Sicilia Sobrino, junto a una pila bautismal del s. XVII.

Uno de los cuadros de Sicilia Sobrino, junto a una pila bautismal del s. XVII.

 

A pesar de que el primer mandamiento, dado por Yahvé a Moisés en el monte Sinaí, prohíbe explícitamente la producción y el culto de las imágenes, de entre todas las religiones del libro (la judía, la cristiana y la musulmana), tan sólo la tradición cristiana se mostró tolerante con las imágenes. Y aún dentro del cristianismo, tan sólo la rama católica parece sostener todavía y fomentar dicho culto. Después de las guerras iconoclastas del s. VIII, el Segundo Concilia de Nicea (787) dejó claramente establecida la doctrina oficial de la Iglesia católica en materia de culto a las imágenes. Según dicha doctrina, las imágenes sagradas en las iglesias son representación de Dios y se les debe veneración (culto de dulía), pero no adoración (culto de latría).

Ello permitió la aparición de una tradición piadosa de creación, tanto de esculturas como de pinturas, que favoreció el esplendor artístico y cultural del románico, el gótico y el prodigio del Renacimiento. Sin esta doctrina oficial de la Iglesia, ni Miguel Ángel, ni Leonardo ni Rafael Sanzio habrían existido y, mucho menos, sus maravillosas producciones. Aún así, la Reforma protestante de Lutero, renovando la lectura del mandato bíblico, volvió a insistir sobre la prohibición mosaica de las imágenes, de modo que todas las iglesias protestantes retornaron a la ortodoxia iconoclasta.

La relación entre el arte y la Iglesia Católica se incrementó desde entonces, con las doctrinas de la Contrarreforma y con la defensa de un estilo artístico eminentemente católico, escenográfico y retórico, como fue el Barroco. Desde entonces, la Iglesia siempre ha mantenido una relación rica y a veces controvertida con las obras de arte. El clasicismo en el XVIII y el revival de los viejos estilos medievales en el XIX, produjeron obras notables. Sin embargo, con la llegada del s. XX y la aparición del arte de vanguardia, se fue produciendo un mayor distanciamiento entre el catolicismo y el arte contemporáneo, debido en parte a la actitud rupturista y provocativa de las vanguardias y a la posición más conservadora de la Iglesia.

 

Fotografías de José Luis Santalla

Fotografías de José Luis Santalla

 

De hecho en España, después de la Guerra Civil hubo un importante movimiento de restauración artística de los templos, que tuvo en general un carácter muy conservador, salvo en algunos casos aislados. Ello permitió por ejemplo, la participación de Oteiza y Sáez de Oiza en la restauración de la basílica de Aránzazu, o los diversos encargos de iglesias racionalistas desarrollados por Miguel Fisac. Hubo también algunos artistas aislados que desplegaron una temática religiosa de vanguardia, como Salvador Dalí, con cuadros como su Cristo de Port Lligat, de 1950 o su Crucifixión (Corpus hypercubus) de 1954.

Durante la democracia han sido muy pocas las iniciativas desarrolladas en España para conciliar la cultura católica con el arte contemporáneo, y la mayor parte no han estado exentas de polémica. Así, la conclusión de la Catedral de la Almudena de Madrid tuvo escasa participación de artistas contemporáneos, y la intervención de Miquel Barceló en la capilla del Santísimo de la Catedral de Palma, concluida en 2006, sigue siendo todavía objeto de polémicas.

En esta tesitura, y aprovechando la primavera artística que inunda Madrid, con motivo de ARCO, el Padre Manuel María Bru, de la Iglesia de San Jerónimo el Real y el artista Boyer Tresaco se pusieron de acuerdo para coordinar una iniciativa que permitiera presentar exposiciones de arte contemporáneo en el interior de la iglesia de los Jerónimos, posibilitando así un diálogo con las obras de arte del Barroco (Alonso Cano, Carreño Miranda, Francisco Ricci), patrimonio del Museo del Prado que se encuentran allí depositadas. “La historia del arte —afirman en el texto de presentación del proyecto— tendría un enorme vacío, si no consideráramos la tremenda impronta y vinculación mutua, que a lo largo de los siglos, ha mantenido con la Iglesia Católica. Sería casi interminable, enumerar la lista de maestros de todas las disciplinas artísticas, escultura, pintura, arquitectura, música… que aportaron el fruto de su trabajo a la construcción de esa historia común”.

 

Escultura y cuadros de Pedro Castrortega

Escultura y cuadros de Pedro Castrortega

 

En esta primera exposición, los artistas invitados a participar, cuya obra ha ocupado las cinco capillas laterales del templo, han sido: Alfonso Sicilia Sobrino, Jose Luis Santalla, Yolanda Relinque, Pedro Castrortega, y el propio Boyer Tresaco, quienes han presentado trabajos que no sólo resuenan armoniosamente con la tradición religiosa, sino que además dialogan admirablemente con las obras de arte de autores del XVII y del XIX español.

Una escultura de Yolanda Relinque conversa inesperadamente con su entorno, encontrando su réplica en las tallas religiosas de la propia capilla, lo mismo que los lienzos y esculturas de Pedro Castrortega, que siempre han suscitado evocaciones religiosas, adquieren un nuevo sentido místico. De pronto los retratos de personajes con los ojos cerrados, de José Luis Santalla, se convierten en misteriosas oraciones, y las propias instalaciones conceptuales de Boyer Tresaco, “Pellejo y huesos” se llenan de misteriosos ecos y resonancias religiosas, que amplifican maravillosamente su sentido.

 

Vista de las instalaciones de Boyer Tresaco

Vista de las instalaciones de Boyer Tresaco

 

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Vista de la instalación de Yolanda Relinque.

 

Miguel Cereceda es profesor de Estética y teoría de las artes en la Universidad Autónoma de Madrid, crítico de arte y comisario independiente de exposiciones. Ha publicado El lenguaje y el deseo, El origen de la mujer sujeto y Problemas del arte contemporáne@. Ha sido profesor invitado en la Universidad de Potsdam (Berlín).