El iPad como recurso artístico | Revista Artes y Cosas


 O cómo la tecnología se convierte en herramienta creativa


 

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Por Ricardo Rocío Blanco

Creo que ya hace tres años que adquirí una tableta electrónica, en este caso un iPad, en el momento que dejaron de ser algo sólo para fans de los aparatos electrónicos y empezaron a demostrar que se podía hacer algo más sobre ellas, con ellas, que jueguitos, apuntar notas, recordatorios o simplemente, perder el tiempo, o peor todavía, matarlo.

Lo nuestro no fue amor a primera vista, ya que soy totalmente autodidacta en el uso de ordenadores y creo que fue hace unos doce años, cuando toqué uno por primera vez, un portátil.

Sucedió en un momento en el que a mí me iba siendo cada vez más difícil realizar trabajos de mediano a gran formato, y trabajar con el “ductus” que caracterizaba mi obra.

Y fue en realidad un maestro que admiraba ya hace tiempo, el que me dio el empujoncíto que necesitaba, por tratarse también de una considerable inversión económica.

Había leído en “internet” dónde si no, sobre una gira de una magnífica exposición de David Hockney, en la que, no sólo mostraba sus inmensos formatos a base de unir decenas o veintenas de lienzo, como llevaba yo haciendo mucho tiempo, sino que una parte de ella la constituían un considerable número de “iPhones” e “iPads”. Estos mostraban ininterrumpidamente obras realizadas en el suyo propio y que en los otros mostraban como estas obras iban apareciendo y creciendo de la nada, como por arte de magia.

Pero de magia, nada, por Arte, todo y con la ayuda de una”App” o aplicación llamada “Brushes”. Así que me puse a averiguar como, con qué se podía realizar este tipo de trabajos, que seguían teniendo su manera de usar los colores, su “ductus” aunque virtual y además, en un corto video, pude ver como este enorme maestro se lo pasaba en grande realizando dibujos en su iPhone diciendo jocoso, que era genial porque no se llenaba las manos de pintura cuando hacía bocetos tumbado en su cama.

Después de mucho buscar, de sopesar, de dar vueltas al desembolso que suponía, pensé que como Hockney no lo iba a hacer, pero que seguro que le sacaba frutos a la inversión, así que gracias a las facilidades de pago de unos grandes almacenes, lo adquirí.

Primero fui descubriendo el entramado tecnológico necesario para poder dominar los gestos, la cantidad de posibilidades de este ordenador aplastado y llegar a darme cuenta, que es algo más que un ordenador.

Yo ya tenía una tableta digitalizadora que me servía para dibujar en el ordenador, pero la forma de trabajar, ver vertical y dibujar horizontal, no me convencía del todo. También eran pocas las aplicaciones que realmente tenían un toque pictórico y no eran endiabladamente difíciles de comprender.

Poco a poco fui buscando aplicaciones, primero Brushes y poco tiempo después, transformaron en App para iPad, un programa que ya usaba como anteriormente referí, que era muy bueno, pero donde no podía usar mi habitual perfección de trazo, debido a que la vista y la mano trabajaban en posiciones diferentes.

Y aquí me fui quedando deslumbrado porque con el Stylus que tenía y aplicándolo a la pantalla en modo “pincel acuarela” el color se movía casi igual que lo hace cuando uso un pincel para acuarela sobre papel adecuado. Y esto último es muy importante, porque entre la cantidad de parámetros a escoger, también está el tipo, grano y color del papel.

Sobre todo, en las horas de descanso obligado por mi cuerpo y recostado en el Chaise longe adaptado a mis necesidades, son los momentos que más utilizo para realizar apuntes o convertir estos en obras con un acabado similar al que les daría si no fuesen virtuales.

Lo que es muy cierto y muy importante, es que el iPad, la tableta, es una herramienta y no una varita mágica. Me refiero, que cuando se lo explico a muchas personas, veo en sus caras la frase —Claro, el bicho ese lo hace todo, así también lo puedo hacer yo –

Pero “el bicho este” como todo ordenador, nada hace sólo y menos pintar. Como ya comenté, hay muchas aplicaciones artísticas para pintar, dibujar, diseñar, esbozar, realizar animaciones, etc. etc. y cada vez hay más. Cada una de ellas tiene unos parámetros, unas reglas que hay que aprender y que lo mismo, con mucha suerte, se parecen a la de otra aplicación, pero lo normal es que no lo hagan.

Así que para mí significa, al ser totalmente autodidacta en estas lides, quitando alguna que otra ayuda informática del amigo que casi todos tenemos y al que hay que estarle agradecido eternamente, me dedico a leer los tutoriales, si los hay, preguntar a “San Google de todos los tontos” pero sobre todo, voy probando sistemáticamente cada pincel, configuración, alternativa, etc. hasta que poco a poco voy comprendiendo, que tipo de aplicación tengo en mis dedos, para qué es más adecuada y si me permite desarrollar mi creatividad, sobre todo, y no tengo que estar más pendiente de la técnica que de mis ideas.

Otro tema importante es el de los Punteros, Stylus o herramientas de aplicación de trazos sobre la tableta. En principio, se puede trabajar con los dedos, cosa que también hago, pero para la exactitud del trazo, la correcta aplicación de los colores y demás, un buen puntero o varios, es muy importante. Aquí vale también más practicar que estudiar y ahorrar. Porque aquí como en el resto de materiales de pintura, el artista tiene que aplicar su “arte” también en estirar el presupuesto e ir adquiriendo poco a poco aquellas herramientas que piensa son las adecuadas para él. Actualmente trabajo con unos cuatro Stylus.

Y es este el momento indicado en el que se puede plantear la pregunta o presentar la duda ¿Se puede pintar sobre una tableta digital? o mejor ¿Es pintar lo que hago con las nuevas tecnologías, con el iPad?

Mi respuesta es categóricamente, sí. Son herramientas y técnicas que sólo funcionan y dan frutos si se sabe utilizarlas. Suelo usar el ejemplo del óleo o la acuarela. Son dos técnicas de la pintura y hay que dominarlas para poder desarrollar las ideas que uno tiene y desea plasmar.

Así que aquí pasa lo mismo. El iPad, las “Apps” y los punteros son técnicas y herramientas que hay que saber utilizar y llevar al límite para poder realizar con ellas obras artísticas.

De hecho, las personas, entre ellas artistas, que conocen mi obra, cuando les muestro los trabajos realizados con la tableta, me confirman que ven rápidamente que los he realizado yo, mi manera de usar los recursos, mi temática, mis colores, son totalmente identificables.

Entonces, ¿En dónde está la diferencia? Está sobre todo, en que las obras, son archivos digitales, que para poder exponerlas en el sentido tradicional, hay que imprimirlas, o sea que se trata de “Grabados Digitales” y como tales, tienen una tirada máxima y tienen que ir numerados y firmados por el autor. Hoy en día, se reconocen como reproducciones oficiales, hasta las 1.999 impresiones, antes de borrar el archivo.

Así que trabajar con el iPad, es tener entre los dedos, una herramienta con inmensas posibilidades para dar rienda suelta a la creatividad, en este caso, de un creador artístico que lleva sobre los cincuenta años usando los diversos medios de expresión para plasmar con líneas, colores, palabras, notas, imágenes en movimiento, etc. parte de lo que le ha tocado llevar consigo y que cada día sigue inventando de que manera lo va a hacer, para que las personas que lo vean, escuchen, lean, etc. sientan lo que a él, no le queda más remedio que compartir.

 

 

 

Ricardo Rocío Blanco -( web del artista – http://morgentau.wordpress.com/)

Creador Artístico

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