‘Bodas de sangre’ sigue inspirando a los cineastas | Revista Artes y Cosas

 

Dos hombres, una mujer, un amor, un deseo más fuerte que la ley y que la naturaleza salvaje del mundo que les rodea. Leonardo, El Novio y La Novia son un triángulo inseparable desde niños, pero Leonardo y La Novia tienen un hilo invisible, feroz, imposible de romper… Pasan los años y ella, angustiada e infeliz, se prepara para su boda con el Novio en medio del desierto blanco, de tierras salinas y yermas, donde vive con su padre. El día anterior a la ceremonia, a su puerta llama una Mendiga anciana que le ofrece un regalo y un consejo: “No te cases si no le amas”, mientras le da dos puñales de cristal. Un escalofrío recorre el alma y el cuerpo de la Novia.

“La Novia” es, ante todo y sobre todo, una gran historia de amor, una de las tragedias más bellas del imaginario español, donde el paisaje hipnótico envuelve a unos personajes fascinantes, equiparables al Romeo y Julieta de la cultura anglosajona, dentro del universo mediterráneo.

 

LA CULPA ES DE LA TIERRA (Paula Ortiz)

PaulaOrtiz02Bodas de sangre” se ha convertido en uno de los clásicos de la literatura universal contemporánea. Recuerdo la primera vez que lo leí con 14 años, y la conmoción que me provocó en la cabeza y el corazón…

Dos familias marcadas por la muerte, el dolor, la tierra y la venganza. Una novia con un nudo en la garganta en medio de un desierto, la víspera de su boda. Ella quiere casarse con su novio. Aunque no le ama. Su alma está unida a Leonardo: “cuando las cosas llegan a los centros… ya no hay quien las arranque…”. Esa lucha entre la ley y el deseo, el dolor y la pasión… la naturaleza y la memoria es la gran grieta del alma que abre el texto de Federico García Lorca.

En nuestro tiempo, como en el de Lorca, la sociedad está hambrienta de relatos que abran las grandes grietas, que abran el centro de nuestro deseo y nuestro miedo, que nos expliquen las contradicciones de cómo hemos llegado hasta aquí…

Lorca nos señala un caballo, un ojo en el cielo, nos apuñala con cristales… nos hace cantar y bailar alrededor del fuego y nos conduce en una hipnosis maravillosa que nos va susurrando “ porque me arrastras… y voy… y me dices que me vuelva … y te sigo por el aire… como una brizna de hierba…”

Hay algo esencial en Lorca, algo de semilla de lo que somos e imaginamos, algo de lo vital… de aquello que nos hace respirar…, que a mi me atrapa, y su forma de expresarlo entre el juego de un niño y el abismo profundo del miedo humano me apasiona. Todos hemos vivido alguna vez se deseo que te hace gritar al viento… “que yo no tengo la culpa… que la culpa es de la tierra…” Es un relato hecho de lo eterno: del amor y la muerte, de ríos, tierra y astros. ¿Cómo no querer bucear ahí?

Nosotros, en “La novia” hemos tratado de hacerlo en el viaje más intenso y hermoso que hemos sabido hacer….

Jorge Fuembuena


La Novia, una adaptación libre de Bodas de Sangre a través de la visión cinematográfica única de su directora Paula Ortiz, se concibe desde un principio como una coproducción europea siguiendo la dimensión internacional de la obra original en la que se basa.

El lenguaje visual y narrativo de su directora, como ya demostró en su primera película De Tu Ventana a la Mía, es un código universal que no entiende de fronteras, al igual que la obra original de Lorca.

Siendo la obra mas universalmente conocida de su autor así como una de las mas accesibles, es sorprendente las pocas adaptaciones cinematográficas que existen. La mas conocida, pero al mismo tiempo la versión mas libre de la obra, es la que realizó Carlos Saura en 1981, primera parte de su trilogía sobre el flamenco en la que adaptaba el ballet “Crónica del suceso de bodas de sangre (1974)” de Antonio Gades.

La tragedia de “Bodas de Sangre” viene acompañada por la aridez de la tierra, el magnetismo de la luna, la pureza de la sangre roja y el dolor que sale de las entrañas de sus protagonistas.

No existe un diálogo en la película no escrito por Lorca; y todas las imágenes de La Novia intentan acercar al espectador el universo tan personal de su autor, aunque dejando de lado el costumbrismo y llevando el relato a un terreno mágico en un tiempo y lugar difícil de identificar, pero claramente Mediterráneo.

Los paisajes de la Capadoccia en Turquía, con casas y ciudades enteras cavadas en las rocas, dentro de la tierra, se convirtieron en el escenario natural perfecto para la película. Asímismo, las localizaciones naturales en Aragón, tanto las tierras áridas del desierto de los Monegros como la región de las Cinco Villas, permitieron crear ese universo aislado del mundo, casi mágico, en el que se desarrolla la historia.

 

Inma Cuesta encarna a “la novia”; su belleza, su mirada magnética y su fuerza eran elementos necesarios para que el espectador siguiese con atención a esa novia que duda, que tiene miedo pero que sigue el camino marcado hasta que la pasión de lo inevitable, como “la cabezada de un mulo”, la arrastra a la tragedia.

Alex García interpreta a “Leonardo”, el objeto del deseo de la novia, con firmeza, presencia pero también fragilidad, andando a caballo entre lo que debe hacer y lo que siente, arrastrando en el camino a todos los que le rodean.

Asier Etxeandía es “el novio”; enamorado de la que va a ser su esposa, sin adivinar las dudas que a ésta le asaltan, vive feliz el día de su boda hasta que llega la traición, la humillación. Toda su fuerza, la de su madre y la de toda su familia vuelven entonces a los brazos del novio, que perseguirá a los amantes hasta su triste final. Etxeandía encuentra asombrosamente el equilibrio entre la delicadeza y la fuerza de un hombre abocado a la tragedia.

Cuenta además con un magnífico reparto de actores que acompañan a los tres protagonistas: Luisa Gavasa como “La Madre”, Carlos Álvarez-Nóvoa, Leticia Dolera, Consuelo Trujillo, María Alfonsa Rosso, Ana Fernández, Manuela Vellés, Mariana Cordero y Verónika Moral.

Otro elemento fundamental es la música. Shigeru Umebayashi es uno de los compositores mas importantes del mundo y autor de las bandas sonoras de “Deseando Amar” o “2046” de Wong Kar Wai; “La Casa de las Dagas Voladoras” de Zhang Yimou; o “Un Hombre Soltero” de Tom Ford.

La delicadeza y fuerza de su música, grabada en el Gran Teatro del Liceu en Barcelona, acompañan a la novia, al novio y a Leonardo trazando eso hilo indivisible que les une desde la infancia hasta su trágico final.

La novia cuenta también con numerosas canciones populares, muchas de ellas basadas en textos de Lorca (como la “Nana del Caballo Grande” o “La Tarara”), interpretadas por artistas reconocidos como Vanesa Martín, Carmen París o Soledad Vélez, ésta última interpretando el clásico “Pequeño Vals Vienés” con letra de Lorca y música del gran Leonard Cohen.