Jean-Michel Basquiat: ‘Ahora es el momento’ | Revista Artes y Cosas

Jean-Michel Basquiat, 1984
Fotografía de Lee Jaffe, Copyright, Reservados todos los derechos
Cortesía de LW Archives

 

 

Mañana viernes, el Museo Guggenheim Bilbao presenta Jean-Michel Basquiat: Ahora es el momento, una muestra pionera en Europa que incluye un centenar de pinturas de gran formato y dibujos provenientes de diversos museos y colecciones particulares de EE. UU. y Europa, y que se podrá visitar hasta el 1 de noviembre de 2015.  Esta exposición, organizada por la Art Gallery of Ontario en colaboración con el Museo Guggenheim Bilbao, constituye el primer análisis temático de la producción de Basquiat y cuenta con el  patrocinio de Iberdrola.

Famoso a la edad de 20 años por sus transgresores dibujos y pinturas, Jean-Michel Basquiat (1960–1988) revolucionó el mundo del arte de Nueva York a comienzos de los años ochenta. Alcanzó la fama internacional gracias a obras poderosas y expresivas que abordaban temas como el racismo, la política o la hipocresía social. Aunque su carrera se vio truncada por su prematura muerte a los 27 años, su trabajo continúa teniendo una enorme influencia.

En 1976, Basquiat y su amigo Al Diaz comenzaron a pintar con espray en las paredes del bajo Manhattan bajo el pseudónimo SAMO©, que aludía a la frase “SAMe Old shit” (“la misma mierda de siempre”). Sus trabajos manipulaban las palabras con ingenio, con la intención de provocar a quienes los veían. La fama de Basquiat fue creciendo rápidamente; formó una banda de rock, apareció en el film indie de Edo Bertoglio Downtown 81 y entabló amistad con Andy Warhol. Su primera exposición en solitario, que se celebró en 1982 cuando solo tenía 21 años, se vendió al completo.

 

Descritas por el propio artista como “el trampolín hacia las verdades más profundas del individuo”, sus vitalistas y emotivas pinturas remitían al arte de la calle pues partía del grafiti conceptual y empleaba a modo de lienzos materiales reciclados como puertas abandonadas o embalajes.

 

Fruto de su repentina popularidad comenzó a relacionarse y compartir ideas con celebridades como David Bowie o Madonna, con quien salió durante un breve espacio de tiempo. También apareció en algunos vídeos musicales y protagonizó la portada de la revista del New York Times. 27 años después de su muerte, su influencia perdura.

El enfoque artístico de Basquiat, innovador y provocador, aportó a la escena neoyorquina de los años ochenta un lenguaje visual radical que abordaba temas como el racismo, la lucha de clases, la hipocresía social y la historia negra. Se inspiraba tanto en el arte elevado, como el Expresionismo Abstracto y el Arte Conceptual, como en el hip hop, el jazz, el deporte, los cómics y el grafiti, empleando motivos recurrentes para explorar los temas fundamentales en su arte y en su vida.

 

La ironía de un policía negro (Irony of a Negro Policeman), 1981 Acrílico y crayón sobre lienzo 183 x 122 cm Colección particular © Estate of Jean-Michel Basquiat. Licensed by Artestar, New York

La ironía de un policía negro (Irony of a Negro Policeman), 1981
Acrílico y crayón sobre lienzo
183 x 122 cm
Colección particular
© Estate of Jean-Michel Basquiat. Licensed by Artestar, New York

 

Primeros temas: “La calle como estudio” y “Héroes y santos”

La muestra se estructura en ocho secciones diferentes que ocupan la tercera planta del Museo y comienza en la sala 305, donde se presentan sus obras más tempranas agrupadas en torno a dos temas: “La calle como estudio” y “Héroes y santos”. La temática, el enfoque y los materiales de estas piezas se inspiran en el paisaje urbano. Nacido en Brooklyn, de padre haitiano y madre norteamericana de ascendencia puertorriqueña, Basquiat entró a la edad de 17 años en la escena artística neoyorquina a través del grafiti conceptual. Estas obras, políticas, poéticas, y divertidas, constituyen mensajes provocadores creados por Basquiat y su amigo Al Diaz, que trabajan bajo el pseudónimo SAMO©.

Basquiat no se consideraba un artista del grafiti sino que utilizaba la pintura en espray como instrumento para abrir las puertas del mundo del arte. Seguidamente empezó a trabajar con los materiales que encontraba por las calles: ventanas, puertas o restos de gomaespuma. Con un estilo característico, en estas innovadoras obras Basquiat transcribe la ciudad, con sus coches, aviones, trenes y juegos callejeros, llevando la poesía de la calle al espacio de la galería. En esta sección destacan piezas como Sin título/Coches chocando (Untitled/Car Crash, 1981) y Número 4 (Number 4, 1981).

 

Número 4 (Number 4), 1981 Acrílico, barra de óleo y collage de papel sobre lienzo 167 x 137 cm Colección de Andre Sakhai, cortesía Marianne Boesky Gallery, Nueva York Foto: Jason Wyche © Estate of Jean-Michel Basquiat. Licensed by Artestar, New York

Número 4 (Number 4), 1981
Acrílico, barra de óleo y collage de papel sobre lienzo
167 x 137 cm
Colección de Andre Sakhai, cortesía Marianne Boesky Gallery, Nueva York
Foto: Jason Wyche
© Estate of Jean-Michel Basquiat. Licensed by Artestar, New York

 

El artista Francesco Clemente, con el que Basquiat colaboró, dijo de aquellas irónicas imágenes: “La corona de Jean-Michel tiene tres puntas, una por cada uno de sus tres linajes reales: el poeta, el músico y el campeón de boxeo. Jean medía sus destrezas con todo aquel que consideraba fuerte, sin prejuicios respecto a sus gustos o edades”.

Basquiat desafía la historia occidental creando imágenes que rinden tributo al hombre negro como rey y como santo. A través de su recurrente motivo de la corona, el artista otorga majestuosidad a sus héroes: destacados atletas, músicos y escritores. Inspirado en sus logros, Basquiat consideraba que, con su trabajo, continuaba la labor de este noble linaje y a menudo se representa a sí mismo portando la misma corona en sus autorretratos. La corona es un símbolo cambiante, a veces un halo y otras veces una corona de espinas con la que el artista pone de relieve el martirio frecuentemente asociado a la santidad. Para Basquiat, estos héroes y santos son guerreros, a veces representados triunfantes con los brazos alzados en señal de victoria. Ejemplo de ello son Busted Atlas 2 (1982), Sin título (1982) y Caballo de raza negra—Jesse Owens (Dark Race Horse—Jesse Owens, 1983).

 

“Reivindicando historias” y “Reflejos”

La exposición continúa en la sala 306 con otros dos temas: “Reivindicando historias” y “Reflejos”. Las obras en torno al primero de ellos transmiten algunos hechos que están sucediendo en Estados Unidos. Al igual que las protestas que tienen lugar en Ferguson (Misuri) y en toda Norteamérica, las obras de Basquiat insisten en que las vidas de las personas negras importan. El artista se enfrentaba a diario al racismo y a la hipocresía social; aunque era una celebridad en el mundo del arte, le resultaba imposible coger un taxi en la ciudad de Nueva York. Canalizó aquellas experiencias en poderosas pinturas que remiten a las historias negras y a la diáspora africana.

Sus lienzos llenos de interpretaciones exploran la esclavitud y el colonialismo, conectando aquellas persecuciones históricas con prácticas racistas actuales, como la brutalidad policial. “Podía haber sido yo, podía haber sido yo”, fueron las palabras de Jean-Michel Basquiat con motivo de la muerte de su amigo y grafitero Michael Stewart. Abordando estas historias, Basquiat se convierte en agente del cambio a través de obras como Adorador del agua (Water- Worshipper, 1984) y Moisés y los egipcios (Moses and the Egyptians, 1982), perteneciente esta última a la colección del Museo Guggenheim Bilbao.

 

Moisés y los egipcios (Moses and the Egyptians), 1982 Acrílico y barra de óleo sobre lienzo 185 x 137 cm Guggenheim Bilbao Museoa Donación de Bruno Bischofberger, Zúrich © Estate of Jean-Michel Basquiat. Licensed by Artestar, New York

Moisés y los egipcios (Moses and the Egyptians), 1982
Acrílico y barra de óleo sobre lienzo
185 x 137 cm
Guggenheim Bilbao Museoa
Donación de Bruno Bischofberger, Zúrich
© Estate of Jean-Michel Basquiat. Licensed by Artestar, New York

 

Por su parte, la sección “Reflejos” aborda cómo Basquiat se identificaba profundamente con los individuos que representaba en sus pinturas. Sus retratos exploran el tema de la identidad, concretamente la identidad del hombre negro, aunque también pueden ser reflejos del propio artista. Basquiat pintó a personas con las que se identificaba y a las que admiraba, bien fueran sus héroes o sus amigos, transmitiendo en sus obras las experiencias compartidas.

 

“Dualidades y doble identidad” y “Jugando a hacer trampas: dibujos y provocaciones”

En la sala 307, bajo el título “Dualidades y doble identidad”, Basquiat yuxtapone individuos y objetos en relaciones ambiguas que evocan tensión y desafían a la percepción. Aunque en muchas ocasiones se ha afirmado que Basquiat habitaba dos mundos, como insider y como outsider, para el artista, sin embargo, la noción de dualidad era algo complejo, relacionado no solo con su propia identidad sino con las clases sociales y el dinero. En estas obras, Basquiat recrea lo blanco y lo negro, lo claro y lo oscuro, cuestionando las convenciones y las percepciones del bien y del mal. Algunas de esas pinturas revelan conflictos profundos mientras que otras son imágenes de amistad.

Al combinar elementos dispares en la misma obra de arte, Basquiat también sugiere que fuerzas opuestas pueden unirse para convertirse en un todo. Destacan en esta sección Six Crimee (1982) y Leche oscura (Dark Milk, 1986), de las que el poeta Rene Ricard dijo: “El asombroso ingenio de sus yuxtaposiciones puede arrojar un relámpago de reconocimiento sobre los acontecimientos que nos rodean.”

 

Leche oscura (Dark Milk), 1986 Acrílico, collage de fotocopias y collage de papel sobre lienzo 172,5 x 219,5 cm Colección particular Foto cortesía Gagosian Gallery © Estate of Jean-Michel Basquiat. Licensed by Artestar, New York

Leche oscura (Dark Milk), 1986
Acrílico, collage de fotocopias y collage de papel sobre lienzo
172,5 x 219,5 cm
Colección particular
Foto cortesía Gagosian Gallery
© Estate of Jean-Michel Basquiat. Licensed by Artestar, New York

 

El otro tema que se recoge en esta sala es un tema que surge en toda la carrera del artista: “Jugando a hacer trampas: dibujos y provocaciones”. A este respecto, el comisario e historiador del arte Richard D. Marshall afirma que Basquiat veía en estos objetos de consumo y dibujos populares un reflejo de la profunda institucionalización del racismo. Mientras crecía, Basquiat destacó en las artes y quiso ser dibujante de cómics. En estas obras se apropia de imágenes de los cómics, que reinterpreta para su propio acto subversivo de contar historias.

Lo reducido y familiar de estas pinturas las hace accesibles al espectador, a quien Basquiat da múltiples puntos de acceso. Son piezas cargadas de ironía, en las que el artista sitúa símbolos reconocibles dialogando con temas sociales profundos. Así, aunque las figuras pudieran parecer cómicas, incluyen sus rasgos más sádicos y sus personajes actúan como tramposos, como dioses poseedores de un conocimiento secreto que desobedecen las reglas y desafían las convenciones. Al igual que sucede con el propio artista, estas obras adoptan múltiples formas y rechazan jugar un papel único. Ejemplos de ello son Exu (1988) y El hombre de Nápoles (Man from Naples, 1982), perteneciente esta última a la colección del Museo Guggenheim Bilbao.

 

El hombre de Nápoles (Man from Naples), 1982 Acrílico y collage sobre madera 122 x 244,5 cm Guggenheim Bilbao Museoa © Estate of Jean-Michel Basquiat. Licensed by Artestar, New York

El hombre de Nápoles (Man from Naples), 1982
Acrílico y collage sobre madera
122 x 244,5 cm
Guggenheim Bilbao Museoa
© Estate of Jean-Michel Basquiat. Licensed by Artestar, New York

 

Basquiat y Warhol: la extraña pareja del mundo del arte

La muestra prosigue en la sala 303 donde se presenta una impresionante selección de obras de Basquiat en colaboración con Andy Warhol, Francesco Clemente, Keith Haring y Kenny Scharf. Inmerso en la escena cultural de Nueva York en los años ochenta, Basquiat colabora en numerosos proyectos con otros artistas, músicos y cineastas.

En un momento en el que la fama y la fortuna adquiridas le hacían difícil cultivar amistades empujándole al aislamiento, Basquiat halló en el veterano artista Andy Warhol una relación de igual a igual, beneficiosa para ambos. Basquiat encontró en su admirado Warhol un confidente y consejero de confianza, y Warhol halló la inspiración a través de la inmensa energía de Basquiat y su exuberante creatividad. En 1984 y 1985 ambos colaboraron en una serie de obras que combinaban sus singulares estilos de serigrafía y pintura, una alianza innovadora y prolífica que supone una décima parte de la producción artística de Basquiat. De esta colaboración afirmó Ronnie Cutrone, amigo y asistente de Warhol: “Era como una especie de loco matrimonio del mundo del arte; eran la extraña pareja. La relación era simbiótica. Jean-Michel pensaba que necesitaba la fama de Andy, y Andy creía que necesitaba la sangre nueva de Jean-Michel. Jean-Michel le devolvió a Andy una imagen de rebeldía”. Entre las obras de gran formato de esta sala se encuentran Gana 1.000.000 de dólares (Win $ 1’000’000, 1984) y ¡Peca más! (Sin More !, 1985).

 

“Sampling y scratching. Música, palabras y collage”

La muestra concluye en la sala 302 con otro de los grandes temas de Basquiat “Sampling y scratching. Música, palabras y collage”. El propio título de la exposición alude a Charlie Parker y a Martin Luther King. Basquiat encontró inspiración en todo lo que le rodeaba, era un ávido lector y a menudo escuchaba música o veía la televisión mientras pintaba.

Como artista se sumergió en el arte elevado y en el grafiti, en el jazz y el rap, en el punk y en la cultura popular, en los libros de texto de medicina y en los cómics, y trasladó toda esa complejidad a unas obras llenas de estratos que anticipan la cultura actual de internet. La música fue una enorme influencia y, tomando referencias de un enorme conjunto de fuentes, Basquiat adoptó un enfoque poético libre que encarnaba el espíritu del hip hop, cuyo auge discurría en paralelo al suyo propio. Tanto en obras densamente pobladas de imágenes como en piezas que contienen una única frase, Basquiat aunó símbolos y textos para conformar una visión artística tan polifacética como sus fuentes. En palabras del crítico Franklin Sirmans “Basquiat sintetizó la performance, la música y el arte de una manera sin precedentes en aquel momento y que actualmente no tiene parangón”.

 

Autorretrato (Self-Portrait), 1984 Acrílico y barra de óleo sobre papel, montado sobre lienzo 100 x 70 cm Yoav Harlap Collection © Estate of Jean-Michel Basquiat. Licensed by Artestar, New York

Autorretrato (Self-Portrait), 1984
Acrílico y barra de óleo sobre papel, montado sobre lienzo
100 x 70 cm
Yoav Harlap Collection
© Estate of Jean-Michel Basquiat. Licensed by Artestar, New York

 

Basquiat fue un hombre culto cuya obra va más allá del grafiti. Con el objetivo de ahondar en su proceso creativo se ha diseñado un proyecto de Didaktika de excepcional envergadura, que podrá ser disfrutado tanto desde la observación individual como mediante la interactuación y participación en actividades vinculadas con la obra del artista.

Los espacios didácticos de la exposición tienen por objeto explicar la obra de Jean-Michel Basquiat como herramienta artística de realización personal, pero también como memoria de la historia afroamericana y denuncia de la situación política y social de Estados Unidos. Puede ampliar información sobre ello y sobre la historia del grafiti en el pasillo, junto con un diagrama que muestra la faceta más personal de Basquiat y sus relaciones con numerosos artistas, entre ellos Andy Warhol y Keith Haring, que dieron lugar a interesantes colaboraciones.

Su interés por la historia, la política, la música o la literatura se explica a través de una selección de textos, imágenes y documentos audiovisuales protagonizados por el propio artista.

También se presenta una selección musical vinculada con el artista y que incluye el jazz de Miles Davis o Charlie Parker, el rap de Rammellzee y K-Rob, grandes hits de los años ochenta de Blondie, David Bowie, Talking Heads o Grace Jones y composiciones de su propia banda, Gray. Los espacios se completan con una zona de lectura en la que se podrán consultar una serie de libros de referencia para el artista: los libros de aventuras de Mark Twain, el libro de Anatomía de Henry Gray o la poesía de Yeats y William Burroughs.

 

 Comisarios: Dieter Buchhart y Álvaro Rodríguez Fominaya (Bilbao)

Fechas: 3 de julio – 1 de noviembre 2015