Sobre la indignidad de un comunicado

  • Malcolm Sage

Por lo que yo sé, Alicante posee actualmente al menos seis espacios públicos dedicados ocasionalmente a exposiciones relacionadas con el arte contemporáneo. Tiene en primer lugar, un museo municipal, dedicado en exclusiva al arte contemporáneo, el MACA, carente de director desde su inauguración en 2011. Tiene en segundo lugar un museo, dependiente de la Diputación Provincial, el MUBAG, con una colección de artistas alicantinos de los ss. XVI al XX, que a veces organiza también exposiciones de arte contemporáneo. Por desgracia, también este museo carece de un verdadero director. Tiene Alicante en tercer lugar un museo universitario, el MUAC, con un edificio magnífico en el campus de la Universidad, que organiza numerosas exposiciones de arte contemporáneo y que también carece de director.

Además de estos espacios públicos institucionales, en Alicante hay otros tres espacios, donde ocasionalmente se organizan o se han organizado exposiciones de arte contemporáneo:

Igualmente dependientes del Ayuntamiento de Alicante son la sala de Las cigarreras, donde actualmente se presenta una magnífica exposición de Ignacio Llamas; así como las salas del Castillo de Santa Bárbara, que en su momento fueron sede de un museo de escultura, cuando se encontraba allí la Fundación Eduardo Capa, y que actualmente presenta una exposición dedicada a La guerra de las galaxias.

Además de estos, en el centro de la ciudad, se encuentra la Lonja del Pescado, espacio polivalente, utilizado para numerosas exposiciones de todo tipo, como las de los ninots de las hogueras de San Juan, la de los dinosaurios de 2013 y cosas semejantes, y donde es cierto que también se han organizado tradicionalmente magníficas exposiciones temporales de arte contemporáneo. En 2010 se presentó allí una soberbia retrospectiva de Emilio Varela, comisariada por Eduardo Lastres y, desde 2013, se viene celebrando allí —en la más pequeña de sus salas— el ciclo “Arte último 21 días”, organizado por Eduardo Lastres y por Guillermina Perales, en el que se viene presentando una exposición individual —de 21 días de duración— de algunos de los mejores y más recientes artistas alicantinos contemporáneos.

Ninguno de estos espacios institucionales tiene director, sino que dependen todos de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Alicante y, salvo el político correspondiente, carecen de un verdadero responsable.

Resulta ciertamente vergonzoso e indigno que, con todos estos problemas en la gestión de los recursos públicos relacionados con el arte contemporáneo en Alicante, la Asociación Valenciana de Críticos de Arte (AVCA) y la Asociación de Artistas Visuales de Valencia, Alicante y Castellón (AVVAC),  se hayan puesto de acuerdo para firmar un comunicado que es una verdadera ignominia, y que debería avergonzar a todos sus socios.

En dicho comunicado, titulado “La política cultural de Alicante en la diana”, lejos de condenar la falta de dirección y la mala gestión de todos estos centros y museos, se dedican a criticar de un modo miserable y puramente envidioso, el único programa de arte contemporáneo un poco coherente y digno que se está haciendo actualmente en Alicante, el ciclo “Arte último 21 días”, comisariado, como hemos dicho, por el artista alicantino Eduardo Lastres y por la crítica de arte Guillermina Perales.

Reprocharles a los organizadores, como ejemplo de malas prácticas, el hecho de que, dentro de este ciclo, se haya programado también una exposición del propio Eduardo Lastres, no es más que una estupidez. Ningún código deontológico del mundo prohíbe que un artista pueda ser comisario de su propia exposición y, por el contrario, hay numerosos artistas españoles contemporáneos que han hecho brillantes comisariados de exposiciones de su propia obra.

El comunicado de estas asociaciones no parece tener intención alguna de abordar los problemas institucionales del arte contemporáneo en Alicante, sino que parece más bien inspirado por la envidia, la maledicencia y el resentimiento, proclamando una especie de “quítate tú, para que me ponga yo”. Sinceramente creo que los socios de estas dos respetables e importantes asociaciones deberían pedirle cuentas a sus respectivas juntas directivas, por lo que parece una política, dirigida más bien a sembrar la cizaña y la discordia entre el sector de los profesionales del arte contemporáneo, que a propiciar una verdadera gestión racional y transparente de los recursos públicos.

Nota aclaratoria

A fecha de 14 de febrero de 2015, el periódico INFORMACIÓN de Alicante ha publicado un artículo de opinión perteneciente a la revista ARTESYCOSAS.COM y con autoría de Miguel Cereceda. Este diario INFORMACIÓN -ignorando por completo los derechos de propiedad intelectual– no ha solicitado permiso para publicar el artículo Sobre la indignidad de un comunicado ni a su autor, ni a la revista ARTESYCOSAS.COM, y no ha tomado tampoco en cuenta las correcciones que Miguel Cereceda introdujo a petición de José Luis Pérez Pont.

La dirección

Miguel Cereceda es profesor de Estética y teoría de las artes en la Universidad Autónoma de Madrid, crítico de arte y comisario independiente de exposiciones. Ha publicado El lenguaje y el deseo, El origen de la mujer sujeto y Problemas del arte contemporáne@. Ha sido profesor invitado en la Universidad de Potsdam (Berlín).

About the author

Miguel Cereceda es profesor de Estética y teoría de las artes en la Universidad Autónoma de Madrid, crítico de arte y comisario independiente de exposiciones. Ha publicado El lenguaje y el deseo, El origen de la mujer sujeto y Problemas del arte contemporáne@. Ha sido profesor invitado en las universidades de Potsdam (República Federal Alemana) y UDLAP (México).

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